Víctor de Diego: «Quiero ser cada vez mejor músico»

Iturria: El Correo

Eguna: 11/05/2026

Con más de media vida en Barcelona pero aún sintiéndose bilbaíno, el saxofonista tenor ha editado el octavo álbum a su nombre, ‘Haize berriak / Aires nuevos’, que se suma a las decenas de discos que ha grabados con otros

Oscar Cubillo

Saxofonista tenor que en los 80 participó en grupos pioneros de la incipiente escena jazzista bilbaína como Pork Pie Hat e Infussion, y luego emigrado a Barcelona en 1988 para estudiar y hacer carrera (hoy entre otras ocupaciones es profesor en el Liceo), Víctor de Diego ha lanzado el octavo disco a su nombre, ‘Haize berriak / Aires nuevos’, fabricado por el prolífico sello guipuzcoano de jazz Errabal, grabado en cuarteto completado por Roger Mas al piano, Giuseppe Campisi al contrabajo más Andreu Pitarch a la batería, y contenedor de ocho piezas plácidas pero con alquimia interior: cuatro piezas originales dedicados a su padre, su madre, su nieta Sabiñe y al monte barcelonés donde De Diego se escapa para hacer deporte, y cuatro adaptaciones que abarcan desde Coltrane hasta Iparraguirre.

Como el disco ‘Haize berriak / Aires nuevos’ lo presentará oficialmente a final de año en Bilbao, antes le preguntamos por su trabajo y por su modus vivendi.

Llevas más de media vida viviendo en Barcelona, adonde te fuiste en 1988. Se puede decir que emigraste por el jazz. ¿Aquí en Bilbao no podías desarrollarte como músico? Y como persona que siente ese hambre o necesidad por el arte, claro.

Barcelona siempre ha sido un referente de la música de jazz en el Estado español. Hay un libro de Jordi Pujol Baulenas titulado ‘El jazz en Barcelona 1920-1965’, interesantísimo y en el que describe la escena jazzística en esos años. Es alucinante la cantidad de músicos y clubes que había ya entonces y que hacían que Barcelona fuese una de las ciudades más importantes de Europa en cuanto a movida jazzística. Y ha mantenido ese estatus hasta hoy en día, quitando los oscuros años del franquismo. Por eso que me fui a Barcelona. Por eso y porque me convencieron Jordi Bonell, Jordi Rossy, Perico Sambeat y Jordi Gaspar, hablando con ellos después de verles en un concierto en Bilbao.

Vaya…

En Bilbao nací y crecí como músico, y fueron años muy bonitos de descubrimiento de la música. Pero en Barcelona me acabé de formar, sigo haciéndolo, y me desarrollé profesionalmente.

Cuando vuelves a Bilbao, ¿qué sueles hacer? Si no tocas, claro.

A pesar de que llevo ya más años viviendo en Barcelona que en Bilbao, me sigo considerando bilbaíno. Tengo ahí mi familia, que es muy grande y a la que adoro, y mis amigos de toda la vida también. Así que cuando vengo a Euskal Herria me dedico a eso, a disfrutar de Bilbao y de Plentzia, mis dos referentes, y de los poteos, los paseos por el monte, los amigos y la familia.

Muy bien. ¿Y cómo es un día normal tuyo entre semana en Barcelona?

Depende del día estudio y practico con mi saxo, estudio música, y doy clases en el Departamento de Música Moderna y Jazz del Conservatorio del Liceu. También voy a andar en bici en los huecos que tengo, y juego pachanguillas de fútbol con amigos. Así me ahorro en ir al psicólogo…, en serio.

Te creo.

El deporte para mí es como una terapia. Aparte de físicamente, me sienta muy bien mentalmente. Y aunque el poteo no es igual que en Bilbao, aquí se hace lo que se puede.

Je, je… Sin pensarlo mucho: ¿con cuántas bandas, formaciones o solistas tocas ahora mismo? ¿Cuántos proyectos puedes tener entre manos en estas semanas o meses, ya sean activos o en letargo?

Ahora estoy volcado sobre todo en el nuevo disco y estoy presentándolo en muchos lugares, sobre todo en Barcelona y Cataluña. Pero ya están saliendo conciertos de presentación en más sitios. Además tengo otros grupos como Organic, con el que toco un repertorio diferente aunque últimamente incorporo los nuevos temas que aparecen en el disco. También sigo compaginándolos con otras bandas, porque me encanta trabajar como sideman (músico que toca para otro, para otro líder), donde toda la responsabilidad del repertorio, la sonoridad y las decisiones que hay que tomar en la banda recae sobre otro.

Ya.

De hecho no quiero tocar sólo como líder de banda, me divierto incluso más en este otro contexto.

Se entiende. Así varías y no te aburres.

También busco tocar con músicos jóvenes que van saliendo y con algunos alumnos. Varios están alcanzando un alto nivel, aportan cosas que me interesan mucho y me hacen crecer como músico. Es muy bonito tocar con gente joven de la que has sido profesor y que ha alcanzado un nivel profesional, gente con la que puedo tocar como si fueran los músicos profesionales de siempre. De hecho, es muy fácil que eso ocurra cuando te vas haciendo mayor.

La última vez que viniste a tocar en el Bilbaína Jazz Club fue con músicos madrileños. En febrero. No con los músicos que han grabado el disco que nos ocupa.

Esa gira que incluía el JazzOn Aretoa estaba montada hacía meses con Juanma Barroso, Germán Kucich y Toño Miguel, grandes músicos afincados en Madrid con los que había tocado hace muchos años. Volvimos a tocar en el Café Central de Madrid el año pasado, rememoramos grandes momentos musicales, y de ahí salió la gira que montamos para el mes de febrero pasado. El disco ‘Haize berriak’ estaba a punto de salir, pero por diez días no pude presentarlo con ellos. Aun así tocamos varios temas del disco nuevo, sobre todo mis temas originales.

Sí, ya recuerdo. Empezaste con ‘El tigre de Rekalde’, como llamaban a tu padre, contaste. ¿Cómo se trabaja un repertorio y una actuación a distancia con músicos no habituales?

Eso es fácil cuando tratas con músicos de alto nivel, cosa que tengo la suerte de poder hacer siempre. Les pasé los papeles, los audios para que sirvan de referencia, y ensayamos justo antes del primer concierto de la gira. Lo pasamos muy bien. Me encanta tocar con ellos.

Suponía que funcionáis compartiendo partituras, pero quería preguntarlo. Víctor, recuerdo que te vi en el Festival de Jazz de Santander de 2023 tocando con una big band, con la Barcelona Jazz Orquestra, acompañando a la cantante Robin McKelle.

Toco en la Barcelona Jazz Orquestra desde prácticamente sus inicios en 1994. Fue la primera formación que me dio la oportunidad de tocar el saxo alto, y además como lead. He desarrollado una llamémosla carrera paralela como saxo alto que me ha aportado mucho y de la que me siento muy orgulloso.

Víctor de Diego con la Barcelona Jazz Orquestra en Santander.
Víctor de Diego con la Barcelona Jazz Orquestra en Santander. (Óscar Cubillo)

Ya, porque se te conoce sobre todo como saxo tenor.

Con la Barcelona Jazz Orquestra tenemos un currículum plagado de grandes festivales por Europa, y también en Nueva York, donde tocamos con grandes estrellas del jazz como Phil Woods (saxo alto), Jon Faddis (trompeta) y Frank Wess (saxo tenor, flauta, y también alto) en el mismo concierto. Además hemos tocado con artistas invitados como la cantante que has citado y con Kurt Elling, Jesse Davis, Benny Golson, Nicholas Payton, Grant Stewart y muchos otros. Recuerdo haber tocado hace años en el Jazzaldia de Donostia con Frank Wess, en el festival de Marciac (Francia) en varias ediciones distintas…

¿Cuánto placer da tocar en una big band? Estas grandes formaciones ya apenas existen…

Es verdad que los tiempos cambian y esa época dorada en la que teníamos muchos conciertos y giras ya se ha acabado. Daría para hablar un buen rato de las razones, pero en otra entrevista…

Ya. Me dijo el difunto Bob Sands que con la big band sólo se movía si había dinero de por medio. Y se golpeó la palma de la mano con el puño para hacerlo más evidente. Son formaciones caras, con tantos músicos.

Así es. De todas formas seguimos funcionando y, aunque menos, tenemos conciertos interesantes. Tocamos prácticamente todos los años en el Festival Internacional de Jazz de Barcelona, regularmente en la sala Apolo de Barcelona, también algunos festivales…

En una big band se tocará más relajado, también. Con menos responsabilidad. Menos foco. Hace poco mi amigo Edur, el Haaland de Indautxu, de 11 años, me confió que se ponía más nervioso cuando competía nadando en solitario que jugando al fútbol en un equipo.

Es diferente a tocar de líder tu propia música en un cuarteto, pero el de la big band es un trabajo que me gusta mucho. Hacer sonar la cuerda de saxos lo mejor posible es una responsabilidad que me gusta asumir.

¿Y cómo es tocar para una leyenda como Serrat? ¿Qué te pide? O quizá te lo pide su director musical, quizá Kitflus…

Con Serrat sólo he toqué en una banda creada efímeramente para un programa de televisión y Serrat vino a cantar un par de temas. Tocábamos arreglos de otros estilos y también lo recuerdo como un trabajo gratificante.

Ah…

He tocado con big bands de todo tipo y con multitud de artistas, como Omara Portuondo, Paquito d’Rivera, Randy Brecker, Bebo Valdés… En mi web se puede mirar el currículum: victordediego.com. Y salvo algunas excepciones, que por respeto no citaré, siempre han sido experiencias muy gratificantes. Todos son muy buenas personas, accesibles, humildes y grandes músicos. Es fácil trabajar con todos ellos.

'Haize berriak', editado por el sello de Soraluze Errabal.
‘Haize berriak’, editado por el sello de Soraluze Errabal.

Háblanos de tu nuevo disco nuevo, ‘Haize berriak’. ¿Qué número hace en tu carrera?

‘Haize berriak’ es mi octavo disco como líder. También tengo tres más como colíder con De Diego Brothers (grupo donde toca con su hermano Juan de Diego, trompetista). Además, tengo decenas de discos como sideman en bandas de todo tipo, algunas estables, otras de corta duración. De todos esos discos guardo recuerdos muy bonitos. En mi web victordediego.com aparecen todos los detalles.

Sí, sí…

Obviamente en los míos es donde he tenido que currármelo más. Siempre, excepto en el primero, en 1993, que se grabó en directo en la Cova del Drac y eran todos standards, con Iñaki Salvador, Jordi Gaspar y David Xirgu, y con Jordi Rossy en dos temas, he querido incluir en el repertorio al menos la mitad de composiciones originales. En alguno fueron todos originales, pero normalmente ha sido un 50 % más o menos de originales y 50 % de otros autores, clásicos y no tan clásicos del jazz.

Presenta la novedad a los lectores.

‘Haize berriak’ es un disco en que quiero plasmar cosas nuevas que me han pasado a nivel personal y también como músico. Siempre me ha gustado mucho la música, y eso me ha llevado a no dejar de escuchar a los clásicos que siempre me han apasionado, pero también a los nuevos músicos que van saliendo con todo su bagaje de nuevas visiones, nuevos recursos… Siempre me ha interesado poder incorporar a mi música esos nuevos lenguajes que aportan los jóvenes instrumentistas.

¿Por eso el título de ‘Haize berriak / Aires nuevos?

En ‘Haize berriak’ incorporo algunos de esos recursos que no tenía hace años, pero que he aprendido durante ese proceso que comentaba. Esos recursos abarcan todos los niveles. Quiero ser cada vez mejor músico, y eso implica tocar mejor mi instrumento, con más precisión, mejor control rítmico, melódico y armónico, y también adquirir nuevos recursos que hagan que tu lenguaje sea más moderno, aunque este es un concepto delicado de debatir.

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