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LAGUNAK SESSIONS – Catalunya Harmonica Summit

noviembre 13| 7:00 pm - 10:00 pm

Dicen que la pasión del que entrega siempre retorna a su origen. Una emoción con espíritu viajero que no entiende de fronteras, ni de idiomas, ni tan siquiera de medidas. Esa que se alimenta de la ilusión incombustible que algunos son capaces de generar.

Javier Laguna es uno de esos amantes incondicionales de la música, un estudioso del blues y en especial de la armónica de blues. Solamente un verdadero apasionado del instrumento es capaz de reunir y producir un proyecto donde se dan cita buena parte de los musicos que representan lo más granado de la escena catalana. Un trabajo colectivo llamado Lagunak Sessions bajo el epígrafe de Catalunya Harmonica Summit que reúne a figuras tan relevantes como la armonicista y cantante Marta Suñé (Sweet Martha, Sweet Martha & The Blues Shakers), el armonicista y cantante David Sánchez Farràs (The Low Down Groovers, The Hoodoo Doctors), el armonicista y cantante M A Lonesome (M A Lonesome & The Chikens, Los Tres Cerditos, M A Lonesome & Alan Bike), el armonicista, cantante y organista Victor Puertas (The Suitcase Brothers, Victor Puertas & The Mellow Tones), el guitarrista y cantante Johnny BigStone, el guitarrista Óscar Rabadán, el baterista Reginald Vilardell y el bajista Jordi Abad. Todo ello avalado por la presencia de una de las figuras más relevantes del blues actual a nivel internacional, el armonicista, cantante, compositor y productor norteamericano Greg Izor.

Además de la producción ejecutiva a cargo de Javier Laguna, Lagunak Sessions está grabado en los estudios La Casa Murada por Michael Solves y Greg Izor, mezclado y masterizado por Javi Suárez y Greg Izor en los estudios Tape Geeks y producido por el propio Greg Izor. Un disco con la armónica de Blues como protagonista, que más allá de invitarnos a recorrer el camino que ha trazado este instrumento a lo largo de la historia y su huella indeleble en este género, nos desvela una producción orgánica, al modo vieja escuela, una exquisita selección de canciones y un nivel de ejecución sobresaliente por parte de este colectivo. Toda una declaración de intenciones que nos invita recorrer el hilo invisible que une el blues, el r&r, y el country en temas como la dinámica Sparkling City, una composición del cantante y armonicista Tedy Roddy e interpretada por Marta Suñé a la voz y a la armónica, para transitar por el shuffle con aroma tejano de I Don’t Want To Hear it, escrita por Greg Izor. M A Lonesome es el encargado de reivindicar la figura del armonicista californiano Rick Estrin con New Old Lady al más puro estilo Howling Wolf.

Lagunak Sessions es un apasionante viaje que nos lleva desde Chicago a Austin, desde Nueva Orleans a Mississippi hasta llegar a Barcelona, combinando magistralmente temas originales como High School Days de Greg Izor con recreaciones de otros artistas como Linda Lu del cantante y guitarrista Ray Sharpe, esta vez con David Sánchez Farrás a la voz y armónica. Izor escribe Le Rêve Bretagne, toda una master class de armónica cromática en clave instrumental, perfilándose como principal compositor de este trabajo. Marta Suñé y Javier Laguna en las armónicas dan forma a Lonesome For A Dime de Buster Benton defendida espléndidamente por Johnny Big Stone a la voz. Invisible se adentra en los pantanos de Luisiana para rendir tributo a toda una leyenda de la música norteamericana, el multi instrumentista y compositor Johnny Sansone, con Victor Puertas a la voz y armónica y Greg Izor a la armónica, quien además firma Preacher’s Daughter. El espíritu del añorado armonicista tejano Gary Primich se encarna en Angeline con MA Lonesome a la voz y armónica, mientras Izor firma la magnífica $2 Bill y comparte autoría con MA Lonesome en la divertida Onion.

Austin, San Antonio o Chicago, Nueva Orleans, Memphis o Barcelona. Lagunak Sessions es ese viaje de ida y vuelta donde la pasión honra las esencias de una música que siempre estuvo tan lejos y tan cerca, de allí y de aquí, ese deseo inagotable que algunos son capaces de suscitar y otros simplemente, agradecemos.


Harp record. Lagunak sessions «Sin una canción, el espíritu no descenderá», reza un viejo aforismo africano que describe a la perfección el extraño sortilegio que desprende el blues. Lagunak, «amigos» en euskera, es el juego de palabras bajo el cual, convocados por Javier Laguna, han sido llamados a filas, en La casamurada, un estudio de Banyeres del Penedès (Tarragona), algunos de los mejores bluesmen de Catalunya, con permiso, claro está, de la portentosa Sweet Marta y el bueno de Greg Izor, crecido en Vermont, Estados Unidos, pero residente en Madrid desde hace unos años. Una lista de amigos, sospechosos más que habituales, capaces de trasladarte a un juke joint de un plumazo y hacerte sentir ese hechizo bajo el cual el espíritu del blues se hace carne cada vez que se le invoca.

Doce temas como doce apóstoles, o como un blues de doce compases, habitan Harp record. Lagunak sessions, donde este disciplinado escuadrón, liderado por la entusiasta batuta de Izor, unido por la camaradería y la generosidad; o si queréis, como en el mítico western de Sam Peckinpah, este Grupo salvaje fiel a sí mismo, se acoge a los códigos de la vieja usanza para rendir homenaje a sus maestros.

Que no os quepa duda, Lagunak cuenta con los mejores: Little Jordi, el bajo sinuoso, juguetón, latente pero siempre presente, que se amalgama cual argamasa a las selectas baquetas de Reginald Vilardell, cuyo beat, su toque singular, personal e intransferible se mece en la cadencia de los años cincuenta. Sin duda, una sección rítmica a prueba de bombas.

Johnny Big Stone, el songster de raza, la guitarra tenaz, de virtuoso esfuerzo, el mesurado cowboy que abraza por igual al reverendo Blind Willie Johnson que a Steve Ray Vaughan; amén de su faceta como cantante.

Sweet Marta, la hormiga trabajadora, la cantante y armonicista talentosa, abnegadamente humilde, que devino en reina por méritos sobradamente probados, la blues worker cuyo tono de armónica único, profundamente pantanoso, admirado a ambos lados del Atlántico, se gestó en Salt, un pueblo de Girona y, quién lo diría, acabó girando con sus referentes por Estados Unidos…

Óscar Rabadán, de la saga de los Rabadán, el que nunca se anda con rodeos y siempre ataca las notas correctas, minimalista, preciso, certero: menos es más. En definitiva, el que fuera el jovencísimo e irreductible aprendiz de guitarrista que, ya en los lejanos noventa, instruyera e inspirara a su hermano pequeño en los rudimentos del blues para, posteriormente, saberse disputado por músicos de la talla de Blas Picón o Víctor Puertas.

M.A. Lonesome, el verso libre por vocación y temperamento, la armónica descacharrante, tierna, juguetona, desatada, el soplalatas más dicharachero de la pandilla, el ‘’cuerdo-loco’’ más parecido al bueno de Murdock en El equipo A. Y cómo canta; pasen y escuchen, si no.

David Sánchez, el apóstol del blues, el hombre abducido por cuatro planchas de metal que vibra y un peine de madera clavados con un puñado de clavos en 1896, el padowan que persiguiera al enorme Joe Filisko, cual Uma Thurman en Kill Bill, hasta que el maestro accedió a darle clases y consiguió llevar su armónica a otro nivel. El que lleva años haciendo proselitismo sobre la música negra en la radio… El que a menudo rescata y ensalza los blues de preguerra de la mano del ínclito Balta Bordoy.

Víctor Puertas, el chico prodigio, poseído por el espíritu de Sonny Terry (nacieron el mismo día!), el que siendo un chaval cruzó el charco para ir al encuentro de su maestro Gary Primich, deseoso de aprender sus mejores toques. La otra mitad de los respetadísimos Suitcase Brothers que hicieron, hacen y harán historia en Memphis y donde se les convoque… El pianista. El crooner en estado de gracia. El compositor. El guitarrista. El…Pero por el amor de Dios. ¿Hay algo que haga mal este hombre? ¡Alguien tenía que decirlo!

Y finalmente Greg Izor, el alumno más aventajado del bueno de Johnny Sansone, sin lugar a duda, su legítimo heredero. Bluesman de los pies a la cabeza, de armónica torrefacta, incansable holler cuya educación sentimental, y en parte musical, se gestó en New Orleans para conquistar Europa años después. Y es que ni falta que hacía estudiar El arte de la guerra: con semejante comandante en este grupo salvaje nada podía salir mal.

Que nadie os engañe; encontraréis lo que andabais buscando: ecos del ya referenciado Johnny Sansone, una acertada herencia de Howlin Wolf, el soul blusero del enorme, sutil, maravilloso e injustamente no siempre reconocido Buster Benton, una añoranza infinita por Gary Primich y seis temazos en los que Izor se mide —y con nota— con la mística compositiva del gran Willie Dixon. En definitiva, la pasión sencilla de los discos de antes en un recorrido que va del blues de Chicago a los campos de algodón de Clarksdale.

Cuenta la leyenda que en los ochenta, con tan solo 13 años, Javier Laguna, alma gestora de todo este tinglado, ya se gastó en discos los cuartos que le dio su padre durante un viaje de la lejana EGB. Años después siguió de cerca los pasos de Ñaco Goñi, coleccionó mil y un vinilos por las calles de New York, pasó tardes enteras, entre otros, escuchando discos con el añorado Malcolm Scarpa. Y ahora, cerca de los 60 veranos, nos regala esta joyita para el disfrute y el recuerdo.

Pero tranquilos, parece ser, por lo que se cuenta en los bares, que esto no acaba aquí pues algo nuevo se está gestando. De momento, cerrad los ojos, subid el volumen; uníos a Lagunak: os aseguro que el espíritu del blues descenderá. Palabra de bluesman.

Andreu Galan i Martí

 

 

Detalles

  • Fecha: noviembre 13
  • Hora:
    7:00 pm - 10:00 pm

Recinto

  • Eibar, Coliseo antzokia