Nuevas formas de contar la verdad

noviembre 17, 2015

Nuevas formas de contar la
verdad
por Ignacio Julià

Sustancia viscosa, que de los
lodos del Mississippi se adentra en la corteza terrestre para atravesar
subterráneos océanos y aparecer donde se la conjura —en este caso, Vigo—, el
blues es la materia oscura que aglutina el disperso e insondable universo del
rock’n’roll. Lo saben Dixie Town, por instinto y por experiencia, y su
producción discográfica hasta la fecha así lo sustancia en varios álbumes que
buscaron transformar el plomo en platino. Grupo de directo porque esa es la
cocina de esta música que debe beber de la vida para sonar realmente genuina,
no simplemente copiona, Dixie Town ya editaron un álbum en vivo (Burned Alive,
2014) y dan ahora un salto cualitativo con esta cuarta grabación en estudio,
Same Old Story, producida por Hendrik Röever en su cántabro refugio Guitar Town
Recordings.

Será la misma historia de
siempre —o las mismas historias de siempre, pues en el blues, como en el
Antiguo Testamento, los relatos son simples guías de zahorí y se cuentan con
los dedos de una mano zurda— pero estos catorce temas la expanden con gusto,
desde el blues rural arrimado al Delta del Mississippi hasta su díscolo sobrino
el funk más urbano y norteño, sentenciados por la voz de un cantante que sabe
proferir pasión y licuar sentimientos por igual. Sí, el mismo que parece cazar
ecos de un joven Mick Jagger en el primer corte, «Up». Le arropan buenos
amigos, se nota. Instrumentistas de pies en el suelo y mirada elevada hacia un
techo en el que la humedad ambiente cuaja en goteo; la rotunda sección rítmica,
un guitarrista que puntea lírico o rasca pesado, ese oleoso Hammond.

Ya en «Taste It», segundo
corte, asoma el boogie en su acepción más feroz, pero es Same Old Story un
festín de variadas viandas, especiados condimentos y saciantes brebajes. En el
tercer tema, «Maybe», el espíritu del gospel se apodera de Dixie Town y caen de
rodillas ante la intrínseca belleza de lo que están palpando con solo alargar
sus brazos. A partir de ahí, el álbum sale a campo abierto: «Down the Road»
entrega lo que promete el título, un arrollador tránsito hacia horizontes
lejanos; «Useless Dog» es la balada lastimera de quien ya la ha cagado
demasiadas veces y asume que no hay otra; «Lighting Hopkins» rinde homenaje a
uno de los más grandes —y olvidados— de los genios del ‘’talking blues’’, «Lost
Peter’s Blues» cumple el canon de Chicago con holgura y prestancia, y «No
Regrets» desata un saludable, intoxicado paroxismo que ni ZZ Top huyendo de un
recalcitrante barbero.

Está claro
que Isaac Campos (teclados), Lucas Ferrández (batería), Oscar Fontán (bajo) y
Pepe Ferrández (voz y guitarras) han mamado de Elmore James, Muddy Waters y
Albert King, pero también de Captain Beefheart, Rory Gallagher y Grand Funk.
Sin embargo, el blues no es saber enciclopédico, erran quien a eso lo constriñen,
sino actitud vital y esfuerzo expresivo. De ambas cosas van sobrados los
gallegos. Sintonízalos en tu mente y tu cuerpo seguirá el ritmo. Right on!

Dixie Town es una banda con sonido setentero que hace hard blues y
rock psicodélico, creada en Vigo en 2007 y con un directo, bruto,
crujiente, enorme; o como les gusta decir a ellos… «gordo y
soberbio»

 

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