Wales Tour

agosto 12, 2015

Jon Gurrutxaga
(Elgoibar, 1978) está cerca de cumplir dos décadas de trayectoria musical. Le
conocimos en el grupo Arima Beltza, 
donde además de tocar la batería también cantaba, algo inusual en la
escena vasca —luego pasó a ejercer solo la labor de frontman—. Los tres discos
que publicó aquella banda entre los años 2000 y 2005 añadieron un eslabón más a
la cadena del blues y rock en euskara que inició Niko Etxart en la década de
los 70. Posteriormente Gurrutxaga ha colaborado en diferentes proyectos de
otros músicos —el más duradero, el trío UEK liderado por Keu Agirretxea, con
quien ha grabado varios discos y ofrecido numerosos conciertos; el más efímero,
Andrakan—, pero no ha dejado de crear canciones —era uno de los compositores de
Arima Beltza—. En 2010 publicó Jon &
Sugramas
, un disco que tuvo menor repercusión de la que merecía, y cuatro
años después vuelve con Hitz lauz.

Hitz lauz evidencia la
experiencia, el conocimiento y la preparación adquirida por Jon Gurrutxaga durante
estos años. Por un lado, en la construcción de las canciones. Igual que haría
un arquitecto con los planos de un edificio, las canciones del disco crecen con
criterio y sin prisa, gracias a que cada paso está perfectamente diseñado, las
introducciones, los puentes, las subidas de intensidad, las pausas, los giros
melódicos… Un ejemplo? Sugea. Y
unido a ello, cada momento encuentra el ropaje instrumental adecuado para que la
canción respire por sí sola. Los arreglos están trabajados con mucho cuidado, y
en ese sentido es de destacar la aportación de los numerosos músicos que han
tomado parte en las canciones. En efecto, una de las novedades de este trabajo
respecto a Jon & Sugramas es que
si aquel fue grabado con un grupo fijo, en esta ocasión Gurrutxaga ha preferido
trabajar con diferentes músicos según la canción. Así pues, Keu Agirretxea,
Muguel Laguna y Patxi Zabaleta han tocado las guitarras, Mikel Azkargorta,
Iñigo Gorritxategi y Gorka Eskauriaza los bajos, Tana Santana el contrabajo y
Fredi Pelaez el órgano hammond. Gurrutxaga se ha encargado de las voces, la
batería, la armónica y la guitarra acústica.

Entre todos han
conseguido un sonido acogedor, cálido y luminoso, acorde con la portada del
disco, y más acústico que los anteriores.

El blues sigue
estando presente en las canciones de Jon Gurrutxaga, pero en Hitz lauz también hay sitio para el funk
(Denbora, bidea, zu eta ni), baladas
con contrabajo y órgano hammond (Txikia
handi
), influencias folk más contemporaneas (los coros de Minaren mintzoa recuerdan un poco a
Fleet Foxes), y rock de combustión lenta (Azala,
Iragana beti jarraika o la versión de
un tema de Arima Beltza, Desirak eta
gezurrak
). Abandonando el inglés, Gurrutxaga se expresamente íntegramente en
euskara con la ayuda de Xabi Lasa, Uxue Agirre e Iñaki Gurrutxaga, y suena más
cercano, íntimo y natural que nunca en este ramillete de canciones que hablan
de experiencias vitales.

 

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