A veces se me olvida valorar todo lo que he trabajado para llegar hasta aquí
Iturria: El Correo
Eguna: 03/06/2026
Guitarrista versátil, cantante dotado y profesional del blues, el atareado tolosarra actúa este jueves a solas en el Piper’s de Algorta y el sábado con The Donkey Riders en La Almendra de Vitoria, donde estrenarán su álbum ‘Down home gumbo’
Oscar Cubillo
Iker Piris (Tolosa, Gipuzkoa, 1979) es un guitarrista graduado en Musikene que comenzó a ser conocido al frente del combo de blues The Romanticos. Ese proyecto ha quedado atrás, pero Iker sigue viviendo como músico profesional, gracias a su rol de profesor de música y a la intensa agenda en vivo de sus varios grupos eléctricos (Iker Piris & His Dual Electras, The Wilsons Organ Trío y el que nos ocupa, The Donkey Riders) y de su todoterreno (por adaptable) proyecto como bluesman acústico en solitario (chequeen su disco ‘Solo’, publicado en el sello Gaztelupeko Hotsak, del cual escribimos en su día: «un diamante comparable a los primeros discos de neotradicionalistas del blues como Corey Harris, Guy Davis o Keb’ Mo’»).
Tres bolos en tres formatos diferentes tiene esta semana Iker Piris: el jueves en el Piper’s getxotarra (20.30 h, entrada libre, como entretenido bluesman acústico en solitario), el viernes en el Altxerri donostiarra (20 h, entrada libre, con His Dual Electras), y el sábado por la mañana en el Mercado de la Almendra del centro de Vitoria (de 12 a 13.30 h, gratis, con The Donkey Riders, presentando el disco ‘Down home gumbo’, también publicado en el sello guipuzcoano Gaztelupeko Hotsak).
Aprovechamos para departir con Iker estribados en especial en la publicación del disco ‘Down home gumbo’, de los Donkey Riders, un trío a dos guitarras (las de Iker Piris y Jon Aira) y una batería (la del francés Andy Martin, quien ha vivido 25 años del circuito de blues texano). Su novedad, ¡mezclada y masterizada por Mike Mariconda!, encadena R&R en la onda de Luisiana vía Los Fabulosos Thunderbirds (‘Rockin’ tonight’), boogie como lo arbitraría John Mayall (‘She’s been gone so long’), rockabilly sin frenos, con el espíritu de Nick Curran, como bien señala la nota promocional (‘Big rumble’, una fiesta a dos guitarras), rock oscuro con guitarra barítona apto para fans de Black Keys (‘Write down your sins’), el síncope a dos guitarras de Hound Dog Taylor (‘Don’t you leave me’), y hasta tétrico Louisiana soul (‘Ready to die’).
– Iker, ¿cuándo te diste cuenta de que el blues mola tanto?
– A comienzos de los 90. Una noche de verano, en los porches del antiguo polideportivo de Tolosa, entré en contacto con el blues a través de mi amigo Sergio González, el guitarrista que actúa junto a Jimmy Barnatán.
– Sergio es de Leioa, Bizkaia, y el santanderino Jimmy es también actor e hizo el papel de Chucky en la serie ‘Los Serrano’.
– Correcto. Sergio me mostró el acompañamiento del ritmo del shuffle y la escala pentatónica en E (mi). Realmente quedé fascinado… Me impactó muchísimo… Incluso me emociono al recordarlo.
– ¿Y los primeros discos de blues que escuchaste?
– Mis primeros tres discos del género fueron ‘Witchcraft’ de Guitar Watson, ‘Live at the Regal’ de B.B. King, y ‘False accusations’ de Robert Cray.
– ¡Muy bien! Los he oído todos. ¡Y mucho! ¿Eras ya guitarrista?
– Si, sabía tocar un poco. Comenzar a tocar la guitarra y a escuchar blues fueron de la mano, aunque yo no estaba solamente centrado en este estilo musical. Era muy fanático de toda la movida de Seattle (el grunge), pero también me flipaban Pantera y al mismo tiempo Manolo Sanlúcar y tocar la acústica al estilo de Robert Johnson.
– Jo, le dabas a todos los palos, desde el flamenco hasta el blues acústico…
– No obstante, recuerdo que solía llevar la guitarra a Karmelo Labaka, el instituto de Hernani donde cursé bachillerato, y un colega que tenía ahí, Alberto Torres, me solía decir: ¡Piris, siempre estás tocando blues!
– Ja, ja, ja… ¡Y has acabado siendo profesional del blues!
– ¡Muchas gracias por recordármelo, Óscar! Está bien que alguien del gremio como tú me lo recuerde. A veces se me olvida valorar todo lo que he trabajado para llegar hasta aquí.
– ¿En cuántos grupos estás ahora mismo?
– Mi proyecto principal es Iker Piris & His Dual Electras. Tenemos ya todos los temas, todos ellos originales, preparados para entrar a grabar un nuevo disco. Después, están los The Donkey Riders, que es una banda con un toque más primigenio y un enfoque más ecléctico, The Wilsons Organ Trío, junto a Freddy Peláez, y mi proyecto en solitario y en acústico. ¡Por cierto, me flipa actuar en este formato!
– Ya, a solas te he podido ver en varios bares, y así estarás el jueves en el Piper’s de Algorta. ¿Cuántos repertorios manejas? ¿Cuántas canciones? Abarcando desde tus bolos en solitario con guitarra acústica hasta tus combos, como los Dual Electras o estos Donkey Riders con los que actuarás el sábado a mediodía en el Mercado de la Almendra de Vitoria.
– Nunca he llegado a contar las canciones que puedo llegar a interpretar. Puede que sean más de 300 entre las instrumentales, tipo ‘Work song’, ‘Frosty’ o ‘Midnight Blue’, los standards del género como ‘I got loaded’, ‘Welcome blues’ o ‘Lonesome train’, las canciones del mundo fingerpicking y las canciones propias. Tengo registradas unas 60 canciones propias en la SGAE,
– ¿Cuánto espacio para la improvisación queda en el blues?
– El blues es una música orgánica, está viva. Dependiendo del estado anímico de uno, se interpreta de una manera u otra. Cada noche suena diferente, cantas diferente, soleas diferente… Desde mi punto de vista, no puedes subirte al escenario a interpretar esta música con iPads que contengan las letras, los cambios de acordes y demás.
– Ajá. ¿Por qué el nombre de este combo, Los Jinetes de Burro?
– Mi compañero Jon Aira y yo comenzamos a dar forma a este proyecto en el año 2020. Buscábamos un nombre con gancho que reflejara y sintetizara el sonido del grupo. Ambos lanzamos varias propuestas, y finalmente nos quedamos con The Donkey Riders. Mola, ¿verdad?
– Hum, sonar, suena bien. ¡Habéis compuesto ocho nuevas canciones! En inglés… ¿De qué van?
– Son canciones mías. Normalmente, las letras son un espejo de mis emociones. Pueden hablar de historias pasadas, o tratar de mitigar o apaciguar el miedo, la pena, la duda… Son emociones que a veces resultan difíciles de gestionar. También pueden ser historias que me invento para añadirle contenido a una cadencia de acordes específica.
– Oye, Iker, vuelvo a subrayar en esta entrevista que tu forma de cantar es excepcional. El oyente se lo cree cuando te oye, tanto por dicción como por interpretación llamémosla teatral. ¿Cómo has aprendido? ¿Cómo has adquirido tal deje genuino?
– ¡Muchas gracias, Óscar! La verdad es que solo recibí una clase de canto en mi vida, pero me he buscado la vida para mejorar. Tengo mis trucos. Quizás, esta manera de trabajar me haya otorgado un sonido particular. No obstante, creo que no tengo un buen instrumento.
– ¿Qué no tiene buena voz? ¡Pues lo disimulas muy bien! Como se nota que eres profesor de música también…
– Ya, bueno… He ido avanzando y mejorando con la voz a base de conciertos, consejos de compañeros, grabaciones, repertorios y, por supuesto, de fijarme en la gente que me gusta. Por cierto, lo que más me ha costado es reconocer y respetar mi tesitura vocal.
– No entiendo…
– Quiero decir que me ha llevado un tiempo aceptar que hay canciones, por ejemplo ‘What about love’ de Freddie King, que no puedo cantar en la misma tonalidad. Es más sano y natural transportar las canciones y llevártelas a tu terreno.
– Claro. Tu disco con los Donkey Riders puede gustar a todos los roqueros, ¿no?
– ‘Down Home Gumbo’ puede enganchar a cualquiera que disfrute del blues, el rock clásico y los sonidos con filo. Hemos intentado hacer un disco muy honesto, tratando de huir de los clichés prestablecidos, con canciones directas y mucho groove.
– A ver cuándo os vemos en festivales roqueros como el Azkena o el Music Legends…
– Respecto a los festivales, este año hemos ido un poco justos de tiempo porque el disco ha salido justo antes del verano. Pero ya estamos hablando con varios promotores y esperamos que poco a poco vayan saliendo cosas interesantes. Ojalá podamos pisar escenarios como el Azkena o el Music Legends, claro.

– En un par de piezas del disco ‘Down Home Gumbo’ colaboran los Texas Horns, tres importantes vientos estadounidenses. ¿Grabaron sus partes en USA y os las mandaron por Internet, como lo suponía y le conté al conductor tras oírlos en su coche a la vuelta del concierto de Zach Bryan en San Sebastián?
– Sí, ellos grabaron sus partes allí y luego nos enviaron las pistas. La verdad es que fue una experiencia increíble poder contar con músicos de ese nivel, gente que ha trabajado con Jimmie Vaughan, Eric Clapton y muchos otros artistas enormes.
– Ya.
– Además, Andy Martin, nuestro baterista, vivió una temporada en Austin y tenía contacto con ellos, así que gracias a eso pudo surgir la colaboración. Sinceramente, creo que el resultado se nota muchísimo en el disco: le dan a las canciones ese aire tejano que estábamos buscando.
– Iker, ya que lo has citado: ¿viste a Jimmie Vaughan, el hermano de Stevie Ray y ex The Fabulous Thunderbirds, en el pasado Bilbao Blues Festival? A mí se me quedó muy corto, y eso que iba con expectativas bajas porque había visto vídeos de la gira.
– Sí que estuve. ¡Y a mí me encantó en concierto! Escuché a mucha gente decir que no les gustó nada. Cierto es que al principio del show el sonido no era el adecuado, pero para el tercer tema ya estaba todo en su sitio. ¡Y menudo bolazo se cascaron!
– Piensas igual que Hendrik Röver, el guitarrista de los Deltonos. Iker, ¿cómo es trabajar con otro americano como Mike Mariconda, de los Raunch Hands? Vive en Asturias pero vino a Gipuzkoa para este disco tuyo con los Donkey Riders.
– Grabamos el disco en Lezoti, en Oiartzun, que es un estudio súper acogedor y además está muy bien equipado. Y cuando llegó el momento de mezclarlo, lo tuvimos clarísimo: queríamos el sonido y el enfoque de Mariconda. Mike es una referencia absoluta dentro del garaje rock y tiene una personalidad muy marcada produciendo discos. Le dio al álbum ese punto crudo, sucio y un poco peligroso que buscábamos. Y además se implicó muchísimo: incluso terminó tocando algunos instrumentos en varios temas.
– Je, je… ¿Qué esperas conseguir con este disco de los Donkey Riders?
– Creo que con este disco hemos conseguido plasmar un sonido propio y único. Y The Donkey Riders no paramos. Vamos a seguir pateando los escenarios y sobre todo haciendo vibrar a todo el que se nos ponga por delante.
– Esta semana también tienes la agenda a tope. No giras por Francia, ni por Inglaterra, pero tienes tres bolos con tres formatos distintos en las tres provincias vascas.
– Sí, ¡a tope! El jueves estoy en el Piper’s de Algorta en solitario. El viernes con los Electras en el Altxerri Jazz Club de Donostia. Y el sábado en el Mercado de la Almendra en Vitoria con los Donkey Riders.